Los perfumes árabes son mundialmente famosos por su increíble longevidad y proyección (estela). Sin embargo, la forma en que aplicas tu fragancia también juega un papel crucial en cuánto tiempo te acompañará durante el día.
Con las técnicas correctas, un buen perfume árabe puede hacerte compañía desde el amanecer hasta bien entrada la noche, sin necesidad de retoques.
Una selección de fragancias: el punto de partida para un layering exitoso.
1. La Técnica del "Layering" (Capas)
El secreto definitivo. En el Medio Oriente rara vez se utiliza un solo producto. Comienza hidratando la piel con una crema perfumada neutra, aplica unas gotas de un aceite concentrado (attar) en los puntos de pulso y finalmente pulveriza tu perfume en spray. Las capas se fusionan y crean una estela única e inigualable.
El aceite de attar: el corazón del layering árabe, aplicado directamente sobre la piel antes del spray.
2. Los Puntos Clave de Pulso
Aplica el perfume en las zonas donde la sangre fluye más cerca de la epidermis. El calor corporal ayudará a difuminar la fragancia de forma continua:
- Detrás de las orejas y en la nuca.
- En el interior de las muñecas (¡sin frotarlas! Frotar rompe las moléculas aromáticas).
- En la parte interior de los codos.
La muñeca: un punto de calor natural que amplifica la proyección de cualquier fragancia árabe.
3. Perfuma tu Ropa y Cabello
A diferencia de la piel, la ropa y el pelo retienen el aroma por muchísimo más tiempo. Rocía ligeramente un pañuelo, tu chaqueta o el forro interior de tu abrigo. Precaución: algunos perfumes árabes muy oscuros podrían dejar una pequeña mancha en tejidos delicados o de colores claros.
Un toque de fragancia sobre el pañuelo o el forro de una prenda puede extender la estela durante horas.
