Si alguna vez has olido un perfume que te pareció tan cálido que casi podías sentir cómo te abrazaba, probablemente estabas bajo el hechizo del Ámbar. Pero a diferencia de la rosa o la lavanda, el ámbar en perfumería no es un ingrediente que se pueda recolectar directamente de la naturaleza en el sentido más estricto. Es lo que los perfumistas llaman un 'acorde'.
Aunque la mente viaja a esas fantásticas piedras fósiles doradas (origen de resinas milenarias), el ámbar moderno se construye combinando ládano asirio, benjuí resinoso y la inconfundible vainilla de Madagascar. El resultado es un aroma embriagador, balsámico, dulce, empolvado y ligeramente animal.
Las piedras de resina fósil, aunque carecen de olor en bruto, inspiraron este mítico acorde de calidez dorada.
El Secreto de la Longevidad
En el Medio Oriente, el ámbar se utiliza como una especie de ancla para la piel. Su composición química densa hace que se evapore a un ritmo extraordinariamente lento. Cuando combinas este componente con aceites florales o especias en un perfume, crea una "cuna" olfativa que prolonga la vida de la fragancia hasta alcanzar las codiciadas doce, dieciséis o veinticuatro horas sutilmente aferradas a tus poros.
Es, indiscutiblemente, la razón por la cual decenas de perfumes árabes son conocidos en todo el mundo occidental por su 'Modo Bestia' de duración extrema.
El famoso líquido dorado, espeso y potente, que promete fijación eterna sobre la piel.
Seducción de Alta Frecuencia
Las propiedades psico-olfativas de un perfume ambarado están fuertemente vinculadas a la seducción nocturna. Es un olor íntimo, opulento y maduro que envuelve a la otra persona, en lugar de invadir su espacio agresivamente. Manda el mensaje perfecto de una calidez carnal e instintiva.
Hoy se puede encontrar un magnífico eco del ámbar en fragancias como Khamrah Qahwa o los majestuosos perfumes oscuros de la casa Armaf, haciéndoles el complemento definitivo para esas noches frías de invierno en las que quieres dejar una impresión imborrable frente a alguien verdaderamente especial.
La atmósfera creada por las notas de fondo del ámbar evoca directamente la más romántica y oscura sensualidad.
